Tras 15 días de dura competición la caravana dakariana llega hoy mismo al final de su largo recorrido, este año el lugar elegido para despedir la carrera ha sido Santiago de Chile. Como viene siendo habitual desde que el Dakar cruzó el Atlántico el público ha seguido la carrera con gran pasión y ha disfrutado al máximo de los pilotos y sus máquinas.
Como todos sabéis el Dakar es mucho más que los pilotos favoritos que corren para ganar, detrás hay una gran cantidad de participantes que simplemente buscan terminar el recorrido, vivir la aventura de enfrentarse al desierto y ayudarse de manera solidaria entre ellos, en definitiva sentir el llamado “espíritu del Dakar” que parece que algunos están olvidando.
En esta edición la caravana partió de Lima para recorrer algo más de 8.000 km de Perú, Argentina y Chile. Una de las peculiaridades de esta edición ha sido empezar la competición con algunas de las etapas más duras, al contrario de lo tradicional, personalmente esto no me gusta porque de esta forma se criba demasiado pronto a algunos participantes y se comienza a definir la clasificación demasiado pronto perdiendo expectación.





